Protección de la piel durante el verano

(Exposición Solar)

 

 

La radiación solar produce una serie de efectos positivos en el organismo: eleva los niveles de vitalidad, induce una sensación de bienestar, aumenta la circulación y los procesos metabólicos, y estimula la formación de vitamina D y solo se requiere una dosis leve de luz solar diaria.

Es importante comenzar la educación para la exposición solar en los primeros años de vida, ya que los efectos causados por las radiaciones ultravioletas, son acumulativos a lo largo de toda la vida.

Los rayos UVA y UVB son las radiaciones ultravioletas emitidas por el sol, tener en cuenta que también las lámparas de bronceado y las camas solares emiten radiaciones. En  los primeros 20 años de vida una persona recibe aproximadamente el 80% de la radiación de toda su vida.

Los niños suelen pasar mucho tiempo jugando al sol y  su piel es más sensible, lo que puede producir quemaduras solares, de distintos grados de severidad, desde un enrojecimiento doloroso que mejora en 3 a 5 días hasta lesiones mas graves incluso con alteraciones del estado general, fiebre, escalofríos, cefaleas, malestar, náuseas y hasta delirio (golpes de calor).

El tiempo máximo que una persona puede estar expuesta al sol sin presentar enrojecimiento es entre 5 y 30 minutos, dependiendo del tipo de piel.

Las principales consecuencias del daño crónico producido por la exposición habitual y persistente al sol, sin adecuada protección son:

1. El cáncer de piel (responsable de hasta el 90% de los cánceres de piel),

2. El envejecimiento prematuro de la piel

3. La presencia de cataratas.

Solemos  minimizar estos riesgos porque los efectos nocivos no se sienten inmediatamente.
En menores de 6 meses de edad se recomienda la aplicación de protectores solares mayor a 30, y no exponer de manera directa al sol a los menores de 1 año de edad.

Recomendaciones con respecto a la exposición solar

son iguales para adultos y niños:

Elegir la sombra.

Usar ropas como protección (gorros, sombreros, anteojos, remeras).

Evitar el sol del mediodía (entre las 10 y las 16 hs). Un consejo  útil, es que cada persona evalúe su exposición al sol a través de la sombra que proyecta su cuerpo, mientras menor sea esta, mayor es el riesgo.

No exponer en forma directa a menores de 1 año.

• Ante exposiciones indirectas ocasionales, usar protectores solares. Recordar que las nubes dejan pasar el sol (dejan pasar el 75% de la UVA) y que la arena, el agua y la nieve reflejan los rayos y aumentan su efecto.

Usar protectores solares (incluso si su hijo está "bien bronceado") con un factor de protección  mayor o igual a 15, de amplio espectro (contra UVA y UVB), cubriendo la totalidad de la piel expuesta con una capa generosa, 20 minutos antes de la exposición al sol incluyendo el cuello, orejas y dorso de pies, renovándola cada 2 horas o ante inmersión en agua o transpiración (aunque la crema sea resistente al agua). Recuerde que la nariz, los labios y las orejas son las partes del cuerpo más susceptibles a sufrir lesiones por el sol. Se recomienda una consulta al dermatólogo o al pediatra para la elección del protector solar adecuado según al tipo de piel y al grado de exposición solar para cada persona. Debe usarse toda vez que el niño esta al sol (en la pileta, la plaza, la montaña, el patio de la casa o del colegio). Detiene la penetración de una parte de los rayos UV y de esta forma se puede permanecer más tiempo expuesto a la radiación UV. Es importante que esté especialmente indicada para niños, y son preferibles las hipoalergénicas resistentes al agua. Cambiar el protector cada año pues se torna inestable. Es decir, no deben usarse sobrantes de las vacaciones del año pasado. Si el tiempo de exposición sin protección indica que la persona puede estar al sol durante 15 minutos usando un bloqueador factor 10 aumentara 10 veces ese tiempo es decir 150 minutos sin provocar enrojecimiento o eritema.

Tener en cuenta que:

  • La ropa mojada detiene menos los rayos ultravioleta que una seca.

  • La indicación “pantalla solar”, se esta refiriendo a un protector de alto poder de protección, pero nunca de una barrera imposible de pasar por las radiaciones.

  • Los rayos solares penetran en al agua y a una profundidad de 50 cm. todavía mantienen entre 85% y 60% de su intensidad. Adicionalmente, las gotas de agua actúan como verdaderas lupas aumentando el efecto de la radiación UV.

  • Las mejores horas para que “el bebe" tome el sol son de 8 a 10 de la mañana y de 6 a 7 de la tarde.

  • La quemadura solar no siempre es "evidente", ya que la piel no se enrojece o muestra señales de irritación hasta dos o tres horas después de la exposición.

  • Nunca dejar un niño dentro de un automóvil al sol si hace calor, aunque las ventanillas estén abiertas, porque la temperatura interior puede subir rápidamente.

  • En verano aumenta la necesidad de ingerir líquidos, y  el cuerpo pierde mas agua a través de la piel, por la transpiración. Se debe consumir bebidas a menudo, sobre todo agua, evitando sufrir una deshidratación.

  • Ante una quemadura solar leve de un niño se debe dar un baño fresco y luego aplicar un humectante. Si su bebé sufre una quemadura solar, déle  agua para reponer los líquidos que perdió y llame a su pediatra inmediatamente. Las quemaduras solares severas en un niño pueden ser muy peligrosas.

  •  Si con el calor disminuye su apetito y rechaza las comidas principales, es conveniente reducir la cantidad de alimento y aumentar la cantidad de veces de ingesta.

Es mejor un bronceado lento porque así la piel tiene el tiempo suficiente de desarrollar su propio mecanismo de defensa: la pigmentación (melanina) y el engrosar la capa superior de la piel. Las primeras exposiciones directas al sol solo deben durar unos pocos minutos (de 10’ a 15’) e ir prolongando el tiempo de forma gradual.

Vestimenta: Vestir a los niños con ropas de color claro, y sueltas. Las ropas muy oscuras protegen más de los rayos UVB, pero son mas calurosas. El  factor que más influye en disminuir el paso de la radiación es el grosor y el tramado estrecho del tejido.

Gorros: Se deben emplear gorros o mejor sombreros de ala ancha (8-10 cm. de ancho), con visera frontal, que proyecte sombra sobre la parte alta de la cara, y/o el tipo legionario. Los gorritos tipo béisbol  no protegen orejas o nuca y protegen mal los ojos (sobre todo si se usan al estilo “rapero” / “hip-hop”, con la visera frontal girada hacia atrás).


No se recomienda el uso combinado de repelente con protector solar pues disminuye el efecto del protector solar.

Ante la presencia de irritación o quemadura solar consultar al pediatra o médico de cabecera.

 

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